Miedo escénico

El escenario también se ensaya.

El escenario suele ser uno de los grandes olvidados para músicos, artistas, actores y ponentes. Y, paradójicamente, es lo que más se teme. Sobre él se ilumina todo lo que hemos trabajado durante mucho tiempo: obras repasadas miles de veces, fragmentos difíciles diseccionados y machacados, versos ensayados, aprendidos y desaprendidos para lograr una puesta en escena al máximo nivel. Pero casi nunca ensayamos lo que de verdad ocurre en el escenario: tocar delante de gente, exponernos a su mirada o, incluso, equivocarnos a propósito para aprender a seguir cuando pasa.

Los músicos, un caso aparte

Y si eres músico, déjame decirte algo: es en este gremio donde se registra menos dedicación a los aspectos relacionados con el escenario y, a la vez, más perfeccionismo. El cóctel perfecto para la ansiedad de ejecución, o miedo escénico.

Una pregunta sencilla

Hace un tiempo desarrollé Surfeando el escenario, un programa fruto de muchas horas de terapia y de trabajo con músicos y artistas. Al inicio hice una pregunta muy simple: el día del concierto, ¿qué es lo que más miedo te da? Estas fueron las respuestas.

Equivocarme85,7 %Lo que piensa el público57,1 %Primeros segundos tocando42,9 %Antes de salir35,7 %Mirada del tribunal35,7 %Los días previos21,4 %Parte técnica concreta21,4 %No controlarme7,1 %El miedo al miedo7,1 %
Respuestas a «¿qué es lo que más miedo te da?».

Dos miedos que son el mismo

Un 57,1% respondió «lo que piensa el público» y un 85,7% «equivocarme». Puede que ya lo veas: en realidad las dos respuestas son parte de lo mismo. Cuando le damos demasiada importancia a los demás, el público se convierte en una hiena hambrienta que vigila cada error de ejecución y nunca está satisfecha. Y eso alimenta el miedo, y el impulso de evitar tocar delante de compañeros, de amigos y el mismo día del concierto.

Volver a tocar para lo que importa

En Surfeando el escenario, y también en consulta, no trabajamos para que los nervios desaparezcan, sino para que dejes de tocar para esa hiena y vuelvas a tocar para lo que de verdad te importa. Porque el escenario, como todo lo demás, también se ensaya.

¿Los nervios te impiden dar lo que sabes que llevas dentro? Cuéntame y lo vemos.

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