Cómo hago terapia

Comprende tus patrones. Decide tu vida.

Cuando alguien llega a mi consulta, no empiezo preguntándome qué diagnóstico encaja. Empiezo por la persona: qué le pasa, cómo ha aprendido a funcionar así y qué sentido tiene todo eso dentro de su historia. Te cuento cómo trabajo.

Empiezo por ti, no por la etiqueta

Una emoción, una conducta o un patrón no aparecen porque sí. Antes de ponerle nombre a nada, intento entender de dónde viene, para qué te ha servido y por qué se mantiene hoy. La etiqueta, si hace falta, llega después. Lo primero eres tú.

Te escucho, y a la vez leo mucho más

En una primera sesión puedo tener una entrevista preparada, pero si ya estás construyendo tu relato, no te interrumpo con un guion. Dejo que hables, que conectes temas y que vayas donde necesitas ir. Mientras tanto no atiendo solo a lo que dices: también a cómo lo cuentas, qué emoción aparece y cuál evitas, qué se repite, qué temes y qué estrategias usas para protegerte. La estructura está disponible por si te pierdes, pero no te la impongo.

Unir los fragmentos hasta que aparece el patrón

Sueles traer piezas sueltas: «me pasa esto», «con mi pareja hago esto», «yo siempre he sido así». Mi trabajo es hilarlas hasta que el patrón se hace visible y puedo devolvértelo: cuando ocurre A, lo interpretas como B, aparece una emoción y respondes de una determinada manera; y eso probablemente tenga que ver con algo que aprendiste hace tiempo. Ese momento de «ahora entiendo por qué me pasa» es central. Pero no nos quedamos ahí: entender es el punto de partida para cambiar.

Las emociones no se borran: se entienden

No trabajo para que dejes de sentir. Con el miedo, por ejemplo, mi objetivo no es que desaparezca, sino que comprendas por qué aparece, qué te está diciendo, aprendas a sostenerlo y puedas ir hacia lo que te importa aunque esté presente. Esa misma idea guía mi programa Surfeando el escenario: el objetivo no es eliminar los nervios, sino actuar bien con ellos.

Comprender el pasado para intervenir en el presente

No exploro tu historia por explorarla. Me interesa porque en el pasado están las cosas que aprendiste, y son esas lecciones las que construyen los patrones con los que hoy interpretas lo que te ocurre. Historia, aprendizajes, patrones, interpretación, emoción, conducta y consecuencias forman una cadena, y la terapia introduce conciencia y nuevas posibilidades dentro de ella.

Tus herramientas, no una escuela

No soy fiel a una única corriente. Tengo una caja de herramientas psicológicas y, una vez te entiendo, decido cuáles pueden ayudarte: a veces exposición, a veces trabajo emocional, valores, límites o trabajo con la familia. Es comprender tu caso y tu contexto para elegir en función de quién eres.

Un trabajo de dos

Tú sabes de tu vida y yo sé de psicología. Yo pongo hipótesis («estoy viendo esto») y tú confirmas o corriges («sí, del todo» o «no, por ahí no va»), y así construimos juntos una explicación que te resulte coherente. No soy alguien que dictamina desde fuera: soy alguien activo que comprende, te devuelve, te explica, te enseña y entrena contigo.

Si algo de esto te resuena, cuéntame qué te ocurre y vemos juntos cómo abordarlo.

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